El sentimiento de soledad en la maternidad

¿Es normal sentirse sola al ser madre?
La maternidad supone un cambio de paradigma: una transformación de nuestro cuerpo, nuestro estilo de vida, nuestras rutinas, nuestra relación de pareja y nuestra identidad. Entre tanto, está la vida más allá del proceso de maternaje: la presión social, el trabajo, las tareas de la casa y la dificultad para generar comunidad y encontrar espacios de encuentro, entre otros.
Todo esto choca directamente con la idea romántica de la maternidad como una etapa llena de felicidad, plenitud y satisfacción, en la que debemos agradecer nuestra situación y, sobre todo, disfrutarla. A su vez, esta idea romantizada de la maternidad genera un gran sentimiento de culpa y presión en las madres.
A la vez, un altísimo porcentaje de mujeres en etapa perinatal reflejan tener sentimientos de soledad frecuentemente. A veces, hay personas a nuestro alrededor (amigas, pareja, familia…), es decir, la ausencia no es física, pero incluso así podemos sentirnos poco acompañadas emocionalmente o incomprendidas.
"Una soledad tan grande que no cabe dentro de la palabra soledad y que uno no puede ni llegar a imaginar si no ha estado ahí. Es sentir que te has desconectado del mundo, que no te van a poder entender, que no tienes #Palabras para expresarte. Es como hablar un lenguaje que nadie más conoce."
(Montero, La Ridícula idea de no volver a verte)
¿Cómo puedo superar la soledad como madre?
Aunque a veces no es una tarea sencilla, necesitamos poder nombrar lo que nos está ocurriendo, validarlo y entender que no estamos solas en esto, el sentimiento de soledad en la maternidad es colectivo.
En estos momentos, se vuelve indispensable construir una tribu, crear comunidad para poder vivir este proceso en compañía. El grupo marca una diferencia abismal en las sensaciones que experimentamos en esta etapa.
¿Cómo? Desde la literatura sobre la maternidad, pasando por leer relatos de otras madres en situaciones similares, ver películas, documentales, hablar, asistir a grupos de crianza o cualquier actividad con otras madres y/o priorizar las conexiones con los demás (un café, un paseo, pequeños quehaceres acompañada).
Hay muchas cosas que podemos hacer para empezar a construir nuestra propia comunidad, ¿te animas?
Hablar y compartir estos temas es abrir un espacio a aquellas experiencias complejas y, a la vez, totalmente humanas que en muchas ocasiones no son tenidas en cuenta y quedan invisibilizadas, así que ¡Gracias por leerme y formar parte del movimiento!