La culpa en la maternidad y el reinado de los deberías

¿Qué es el sentimiento de culpa y de dónde viene?

La culpa es una emoción que aparece cuando nos juzgamos como máximas responsables de quebrantar una norma ética, moral y en muchos casos personal.

La culpa, frente a la responsabilidad, es una emoción dolorosa y machacante, que viene en muchos casos acompañada de pensamientos reiterativos (muy a menudo críticos y desmesurados), sentimiento de vergüenza y sensación de no ser suficiente.

Aunque el sentimiento de culpa es en general bastante común en la vida de las personas, está todavía más presente en etapas de cambios vitales significativos y en momentos en los que las expectativas son altas.

Culpa y maternidad: un verdadero match

La culpa en la etapa perinatal es una sensación muy común. De manera muy recurrente, la pregunta que resuena en nuestras cabezas es si lo estamos haciendo bien y la comparación se abre paso (y siempre encontraremos a alguien que está más feliz, o que lleva mejor las crisis, o que se ha leído más libros que nosotras).

Además, hay muchos imperativos sociales en relación con ser madre y hacerlo «bien», creemos que hay una única forma de hacerlo y en muchas ocasiones se siente cierta libertad para opinar sobre lo que se debería hacer. Hay una lista enorme de las cosas que una mujer debería (o no) hacer o tener en cuenta en el embarazo, casi tan larga como la lista de lo que una mujer tendría que hacer en el posparto o en su crianza.

Además de los imperativos sociales, nosotras también vamos integrando ciertas expectativas y exigencias que hacemos nuestras. Algunos de los deberías que podemos tener por ahí en esta etapa son:

«Debería disfrutar cada momento»
«Debería sentirme plena en esta etapa de mi vida»
«Lo único que debería sentir es amor»
«Tengo que estar siempre disponible»
«No puedo estar cansada, tengo que seguir»
«Debería estar tan cansada, otras madres lo hacen»
«Tendría que saber organizar mi vida, mi trabajo, mi casa y la crianza»
«Debo aprender a hacerlo sin ayuda»

La culpa no se va haciendo el 120%

Puede que sientas que lo estás haciendo todo mal, aunque no sea así y la solución muy a menudo no va a estar en exigirte aún más. Lo que podemos hacer, aunque a veces es difícil, es compartir, conectar con el relato de otras madres, identificar esta culpa y darte pequeños descansos.

Sentirse culpable no significa que lo estés haciendo mal, simplemente tu mundo interno está reaccionando así a esta nueva experiencia.

Necesitamos madres suficientemente buenas, no perfectas (como decía Winicott).